Nuestra canción

Un día me perdí en abismo… Y todas aquellas canciones de juventud se fueron al baúl de los olvidados sin ser escuchadas.

Cada una tenía historias hermosas de cuando la sonrisa vivía conmigo y nada importaba más que vivir.

Comencé a escuchar historias de mis amigas, de mis compañeras… Un tiempo escuché la música que a otros les gustaba y los representaba.

Pero la vida dio muchas vueltas y de disfrutar cantar, reír, bailar comencé a “ser responsable”, a ser lo que “se espera” de un profesionista y a olvidarme de sentir la música y solo oír y no escuchar.

Y sí, el torbellino en el que caí me hizo dejar incluso de oír… Y llegó un momento en que ya no era parte de mí la música pues cada canción dolía y sangraba.

Tuve que guardar silencio.

Aprender a escuchar cada sonido de nuevo.

A desear sentir, a desear vivir.

Y volví a sonreír.

Y supe que estaba viva, que sentía, que amaba.

Y mi chiquillo grandollo me trajo nuevos recuerdos con sus canciones pasadas de moda y fuera de contexto… (ya vuelvo a odiar las doscientas mil repeticiones de la misma canción en versiones diferentes).

Y seguí sonriendo, vibrando, viviendo.

Y me llené de vida nueva y momentos nuevos… Dejé de lado el pasado aún escuchando canciones que ayer herían; y volví a sonreír.

Hoy, hoy digo: amor ¡La vida es nuestra canción!

No necesitamos una en especial para recordar que estamos vivos, juntos, felices, que somos etéreos y eternos.

Solo hay que vivir, bailar, cantar, reír, llorar, sentir; y hacer que cada instante de nuestra vida valga, permitiendo que todas las canciones sean nuestras, tuya y mía y de nadie más.

Malu Ramírez ✾

Ave Nocturna

Soy como un ave nocturna de las que despiertan cuando las sombras acechan.  Me olvido de la mujer tranquila, callada, de la sosa muñeca que temerosa ve el mundo de lejos. No muto como otras de mujer a hembra… simplemente soy yo despertando a la vida cuando tú, si, precisamente tú; en mis sueños, en ausencia y presencia, en mi realidad estás.

Mis acciones son eco fiel de lo que en sueños imagino, de los más profundos  pensamientos llenos de deseo, de los párrafos leídos en novelas que han quedado en el olvido,  de las ganas de ser y sentir libremente y en toda la extensión de la palabra.

Todos los días y a deshoras surgen mis ganas de ti, contigo, y en mis pensamientos y acciones estás tan presente que mi entrepierna está en una constante excitación, esperando el momento oportuno en que un pequeño roce de tu mano en cualquier parte de mi cuerpo sea el detonante para que la humedad florezca o para que una palabra tuya hablada o escrita encienda mis sentidos, mis ganas de ti… y surjo como una posesa, llena del deseo ardiente de tu piel, eres ese demonio-dios del sexo del que soy esclava en cuerpo y alma.

Y gracias a ti voy despertando a la vida… toda yo ardo del deseo incontenible y febril  del sexo… cada terminación nerviosa anticipa lo que puede ocurrir;  mis pensamientos evocan instantes vividos… mi boca desea recorrer cada centímetro de tu cuerpo… quiero besar lentamente cada recoveco de tu piel,  saborear  el salado sabor de tu sudor… aspirar el rico aroma a hombre que despides…  embriagando uno a uno mis sentidos ¡me agito y despierto!  Las  yemas de mis dedos recorren tu suave cuerpo, escribiendo palabras inconexas, inventadas por el solo placer del contacto de tu piel… mi lengua evoca la senda de mis manos,  y mi mente juguetona se pierde entre brumas, se olvida de todos y de todo y se dedica a sentir, solo a sentirte y se sorprende de no poder pensar coherentemente y querer más de ti.

Mi cuerpo enardecido de deseo puro anticipa el contacto de tus labios… suaves, calientes, que despacio van succionando no solo mis pezones, sino también mis miedos… y mis puntas erguidas quieren más de tu boca y no se cansan de gritarte a su manera que los sigas tocando, y tus manos y tus labios hacen un juego lento, retorcido, donde lames, muerdes, bebes mi carne que inflamada ambiciona más.

Tus dedos recorren mi espalda y mi cuerpo tiembla, se estremece sin parar… y mientras mi boca te besa, te lame primero suave subiendo intensidad… ¡mi alma se entrega a ti! Y escurro de placer donde tu oh mi monstruo pecaminoso juegas sin parar dándome un placer tal que un baño de lluvia dorada te cubre las manos…

Tocas mi piel temblorosa de ti y expuesta, haces en mí lo que en sueños eróticos llenos de placer tortuoso alguna vez soñé.

Con tus labios embistiendo mi dilatada flor vas sembrando en mi boca gemidos ahogados… caigo rendida a tu deseo: suspiro por un instante, cierro los ojos, ¡ya eres mi dueño! Me rindo y mi vida se escapa de mí.

Y antes que me penetres te tomo entre mis manos, te acaricio, te huelo, te siento… contemplando la belleza de tu miembro te saboreo… y al fin me atrevo a dejarlo entrar… pero en mi boca! Porque quiero paladear lo que es placer de dioses y comerte entero hasta saciar mi sed de ti… tu carne se me presenta ardiente, fogosa; como el calor que abrasa mi cuerpo que está volando entre gemidos y orgasmos… y damos rienda suelta al placer, cabalgando con el corazón desbocado, y ante el delirio por tus embestidas es tu aroma mi manjar y mi boca tu perdición.

El calor de tu cuerpo junto al mío, mientras cristalinas gotas de sudor perlan nuestras pieles que dispuestas a más se preparan para un siguiente juego de fruición… somos almas insaciables la una de la otra, somos cuerpos explorando los placeres del deseo carnal… tu mirada es mi cómplice y  mis labios tu deseo, y nos sumergimos en la inmensidad de la pasión y dejamos que nuestra imaginación nos lleve al más puro y glorioso momento del amor! (y no llegamos a decirlo por miedo a que el encanto nos rompa en mil pedazos y nos aleje sin remedio).

Soy como un ave nocturna de las que despiertan cuando las sombras acechan… no pido amor, sólo un abrazo! uno que nos conciba sentir pertenencia… y un beso, que me lleve a volver a tu regazo.

¡Y cuando te vas nos llenamos de sueños eróticos, de deseo tortuoso, de ese placer indescriptible de tu ser junto a mi piel; de esas ganas de ti y de mí!

 Y a diario surgen las ganas de escaparnos de nuevo al mundo que hemos creado por y para los dos, donde la luna llena muda es testigo del acto final de nuestra pasión, al refugio en que entre sombras solo nosotros existimos.

Malu Ramírez✾ (Der. Reservados)

La ansiedad

 ¡HOLA! SOY LA ANSIEDAD

Soy la ansiedad, no te asustes… vengo en son de paz, por cierto, ¿por qué te asustas tanto ante mi presencia? Digo, sé que te sientes horrible cada vez que aparezco, que te desesperas y quisieras mandarme a volar, sé que si pudieras… me matarías, sobre todo porque crees que yo soy la que te quiere matar o hacer daño, pero créeme, si no te he matado, no lo voy a hacer.

No estoy aquí para hacerte daño, mucho menos para volverte loco, creo que ya te lo he demostrado cada vez que llego a tu cuerpo, hago un relajo y te asusto, pero al final del día… no te he matado, no te has vuelto loco. Si pudiera, lo haría, pero esa no es mi idea.

La verdad es que aparezco y te hago sentir todo eso porque no había logrado encontrar otra manera de hacerme escuchar por ti, estabas tan ocupado tratando de ser exitoso, productivo y de demostrarle a los demás que eres digno de ser amado… que no escuchabas mis pequeñas señales.

¿Recuerdas esa vez que te dio un dolor de cabeza? ¿O cuando tuviste insomnio por más de 2 horas? ¿O qué tal esa vez que sin razón aparente te soltaste a llorar? Bueno, pues todas esas veces era yo tratando de que me escucharas, pero no lo hiciste, seguiste con tu ritmo de vida, seguiste con tu misma manera de pensar… Entonces intenté algo más fuerte, hice que te temblara el ojo, que se te taparan los oídos y que te sudaran las manos… pero tampoco me quisiste escuchar. Aunque acá entre nos, los dos sabemos que sentías mi presencia, es por eso que cuando te quedabas tranquilo… o era momento de estar sólo contigo mismo, en soledad… te empezabas a poner nervioso, como si algo te impidiera quedarte quieto. Te desesperabas, porque “no entendías” con tu mente racional lo que estaba pasando, y claro, con tu mente racional no me ibas a entender.

Así es que por eso me he rendido y decidí escribirte. Y te felicito si estás leyendo lo que te digo, porque significa que ya tienes el valor de escucharme, y créeme, nadie mejor que yo sabe de tu gran habilidad para evitarme y salir corriendo, huyendo de mí como huirías del monstruo en el bosque oscuro. Como esas veces que me evitas y te distraes embobándote horas con la televisión, viviendo las vidas de otras personas que ni conoces para no enfrentar que la tuya no te gusta. O qué tal, de esas veces que con un par de cubitas lograbas adormecer tus nervios e inquietud; y ni qué decir de esas otras substancias que más allá de adormecerte, te fugan de esta realidad que no quieres enfrentar.

Pero bueno, espero que ahora estés listo y lista para enfrentar tu realidad y escucharme por fin. Espero que estés listo y lista para enfrentar la verdad de tu vida y de ti mismo tal y como es, sin máscaras, sin atajos… sin pretensiones. Así es que aquí te van las cosas como son.

Lo único que llevo tratándote de decir todo este tiempo, es que… ya es tiempo de evolucionar, necesitas hacerlo, no hay de otra.

Necesitas crear cambios muy profundos dentro de ti, pues por alguna razón, en realidad no estás disfrutando de tu vida y no te sientes pleno. Por eso yo estoy aquí, para ayudarte a recuperar esa plenitud que vive dentro de ti, y para lograrlo, tendrás que deshacerte de lo que te impide contactarla. Estoy aquí para ayudarte a ver precisamente qué te impide contactar con tu sentido de vida, con tu pasión por vivir, con tu alegría y con tu verdadero ser que es tu esencia.

Cada vez que yo aparezca en tu vida, será porque tú mismo no te has dado cuenta que no estás siendo pleno y feliz, así es que si vuelvo a aparecer, no te asustes… mejor agradéceme que llegué y escúchame.

Y si realmente me escuchas, no tardarás en hacer los cambios que necesitas hacer en tu vida, los harás de inmediato, claro, eso si realmente quieres sentirte bien de nuevo, todo depende de qué tanto quieras.

Y sé que sí quieres, pero a la vez sé que quieres seguir en tu confort y en tu comodidad por vivir con “lo conocido”, aunque eso conocido te haga daño. Prefieres seguir buscando la aprobación y aceptación de los demás, haciendo hasta lo imposible por llamar su atención; buscando seguridad en otras personas menos en ti; prefieres que los demás sean responsables de tu persona que tú mismo, y claro, te entiendo, todos quisiéramos regresar a la panza de nuestra mamá y despreocuparnos de todo.

Pero… te tengo una noticia, solamente entrando a un temazcal podrás acercarte a esa experiencia. Mientras tanto… necesitas asumir que eres responsable de ti y que solamente tú me podrás escuchar, y cuando me escuches y yo vea que ya me hiciste caso, créeme que me iré. Solamente tú puedes hacer que me vaya.

Y eso es algo muy importante que te quiero decir, en verdad me iré en cuanto vea que estás haciendo esos cambios en tu vida, cuando vea que estás en camino a tu evolución y que estás dispuesto a crecer y recuperarte a ti mismo.

Mientras no lo hagas… aquí seguiré.

En conclusión, si hoy estoy aquí, es porque me necesitas. Necesitas de mi para modificar tu manera de interpretar tu realidad, la cual déjame decirte que está un poco distorsionada. Necesitas deshacerte de creencias que no te ayudan y que nada más te limitan; necesitas perdonar todo ese enojo que guardas a tus seres queridos y recuperar tu libertad interior. Y sobre todo, necesitas de mí para hacer lo que te gusta de la vida, para ser tú mismo, y perder el miedo al rechazo o abandono de los demás.

Necesitas de mí para ponerle límites a las personas que te lastiman; para que te agarres de valor y aprendas a decir que “no”; para que dejes de mendigar amor con quien no te merece; para que dejes de depender de la existencia de tu pareja para ser feliz; para que de una vez por todas… ¡cuides tu cuerpo!¿De qué otra manera le habrías puesto atención a tu cuerpo? Digo, probablemente de muchas maneras, pero ésta está funcionando.

Necesitas darle el alimento que necesita, dejar de criticar tu físico y agradecerle por lo que te da; haz que sude y que se mueva, ten tus hormonas al día y duerme las horas que necesitas.

¿Por qué te explotas? ¿Por qué te exiges tanto? No entiendo porqué lo haces… si lo tienes todo, lo eres todo, tienes toda la capacidad que necesitas para crear tu propia realidad, pero te tratas como tu propio esclavo, eres demasiado severo contigo mismo… y estoy aquí para pedirte que simplemente dejes de hacerlo.

Así es que ya sabes… si realmente quieres que me vaya, toma el timón de ti mismo, pregúntate qué has hecho que te ha sacado de tu equilibrio interior. Pregúntate realmente cómo quieres vivir y lucha por esa vida, es tu vida, y solamente tú puedes decidir sobre ella… si a los demás no les parece, es porque los estás retando y tarde o temprano te seguirán, y si no… tendrán otra oportunidad, dales chance.

El único control que puedes tomar es el de ti mismo, pero para recuperarlo, tendrás que aceptar que lo has perdido, y que dejes que yo me exprese, que salga a decirte con todos esos síntomas tan horribles que me inventé para decirte algo muy claro, pero si me reprimes y te distraes cada vez que llego… no podré hablarte y vendré más fuerte.

Así es que la próxima vez que me sientas llegar, haz un alto, cierra los ojos… déjate sentir todo lo que te estoy diciendo, apaga tu mente racional por un momento, déjate llevar… y entiéndeme. Después, empieza el cambio en tu vida con acciones claras y específicas, y en menos de que te des cuenta, me iré.

Espero no tener que llegar muchas veces más en tu vida, pero si lo hago… recuerda que no quiero lastimarte, quiero ayudarte a que recuperes tu propio camino de evolución, el camino que si lo tomas, te hará mucho muy feliz.

Y ya para terminar, ojalá que puedas verme como lo que soy: tu esencia. Soy tú mismo gritándote con desesperación que me escuches por favor. Así es que hola, yo soy tú, hablándote desde el fondo de tu corazón, desesperado tocándolo para que me pongas atención, lo que sientes no es taquicardia, soy yo, tu esencia, que quiere salir de ahí.

Con cariño, tu esencia disfrazada de ansiedad.

Centro de Psicoterapia Ser Familia